InstructorDAVID FERREIRO
TipusCurs presencial
Data8 jul., 2019 - 12 jul., 2019
HorariDilluns a divendres, de 11:00h a 13:00h
10h en 5 sessions
Preu120€
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Estas lecturas pretenden acercarse a uno de los muchos modos de representación de nuestro poeta que es la tragedia. El talento natural de Shakespeare era para la comedia. Los juegos de palabras, las jocosidades, las bromas salaces y llenas de picante formaban parte de su misma estructura psíquica. Sin embargo, para llegar a la tragedia tuvo que hacer un arduo trabajo de preparación – obras tales como Romeo y Julieta, Ricardo II, Julio César, son el campo de pruebas donde Shakespeare practica su técnica – hasta llegar a la primera representación de Hamlet. A partir de entonces, se inicia el periodo más amargo del Bardo con comedias altamente sospechosas y las grandes tragedias de alcoba y sangre que se abrirán a un nuevo horizonte de creación como serán las tragicomedias caballerescas del final de su carrera. Podríamos asimilar la carrera de Shakespeare a un largo día de verano: el sol se lanza sobre el cielo en sus comedias, se enturbia en los dramas históricos, es completamente cubierto por las nubes en las tragedias y finalmente se disuelve en rocío y nubes rosadas en los romances.

No es arriesgado decir que Shakespeare no tiene igual en la creación de personajes tan consistentes y conscientes de sí mismos que parece que salgan de la obra, de la representación, de la página del libro y se sumerjan en nuestra vida cotidiana. Junto con Cervantes, tiene el gran honor de ser el primer artista en haber sido capaz de haber creado una personalidad real a partir de simples palabras. Cervantes pudo darnos a Quijote y Sancho, sin embargo, Shakespeare, legó a la posteridad a Hamlet, Romeo, Julieta, Lear, Macbeth, Othello, Cleopatra, Yago, Edmundo, Antonio y un largo etcétera de personajes que por ser menos importantes en su drama no tienen una representación menos acentuada y diferenciada. Tan poderosa es la creación de Shakespeare que autores de la talla de Tolstói y Freud intentaron denostarlo o negar su misma existencia para evitar enfrentarse al hecho de que el simple hijo de un gentilhombre pueblerino, que sabía poco latín y aún menos griego, fuera capaz de crear semejantes piezas de orfebrería artística.

 

Programa

 

1.- La tragedia en Shakespeare.

Sus tragedias son únicas ya que evaden deliberadamente la estructura preescrita por Aristóteles en su poética. Shakespeare nos sacude, nos condena, nos hace sufrir sin límites para, al final, dejarnos absolutamente sumergidos en el dolor y sin ningún tipo de consuelo posible. El viejo rey Lear con Cordelia entre sus brazos aullando de dolor no es precisamente una figura catártica como podría serlo Edipo con las cuencas de los ojos llenas de sangre. Sin embargo, ¿por qué unas obras que esquivan lo que debería ser una tragedia son precisamente las más trágicas jamás compuestas?

2.- El carisma secular en Hamlet.

Hamlet, pese a las ocho muertes finales, la venganza, la traición, la sangre… no es una tragedia tanto como lo es El rey Lear pero es imposible entender los logros de Shakespeare sin pasar antes por su obra más emblemática.

3.- Las imaginaciones celosas de Othello y el genio de Yago.

En Othello, los celos son puestos en primer término y se nos da una de sus expresiones más adecuadas y precisas que no encontrarán rival hasta su representanción en Proust. Forma parte del secreto del arte de Shakespeare el haber creado el primer nihilista de la Literatura en la figura de Yago, dramaturgo e improvisador que decide lanzar a su general Othello a la locura.

4.- Los sufrimientos de Lear y Edgar.

El rey Lear tal vez sea la tragedia más apabullante y desesperada nunca escrita. Los sufrimientos de Lear son los mismos sufrimientos del hombre, del padre, de la Autoridad caída en desgracia por una cuestión meramente lingüística: ¿cuánto amor es capaz de expresar una persona?

5.- La representación del mal en Macbeth.

Finalmente, Macbeth presenta los elementos fantasmagóricos de una imaginación proléptica desenfrenada y nos invita a adentrarnos en el vacío absoluto de los gnósticos, donde todas las imaginaciones son sangrientas y descubrimos que, no solamente somos todos posibles cuerpos de un crimen, sino que nosotros también seríamos capaces de llevarlo a cabo.

 

Bibliografía

 

Bloom, Harold. Shakespeare, la invención de lo humano.

Bradley, A.C. Shakespearean Tragedy.

Garber, Marjorie. Shakespeare after all.

Goddard, Harold. The meaning of Shakespeare.

Johnson, Samuel. Preface to Shakespeare.

Knigth, Wilson. The wheel of fire.

Kott, Jan. Shakespeare our Contemporary.